Año nuevo, desafíos nuevos y más complejos para los líderes de ciberseguridad, comenzando en el frente tecnológico: las herramientas de inteligencia artificial están revolucionando las formas de trabajar para los equipos de operaciones de seguridad y, lamentablemente, también permiten a los actores de amenazas cibernéticas amplificar sus ataques.
Mientras tanto, la ola sin precedentes de debilitantes ataques cibernéticos dirigidos que afectaron al sector manufacturero e interrumpieron las operaciones de algunas de las empresas más grandes del mundo durante el año pasado sirve como una cruda llamada de atención para que las infraestructuras críticas y otras organizaciones den prioridad a la resiliencia operativa.
Al mismo tiempo, la base misma de la protección financiera frente a un ciberataque (la cobertura del seguro cibernético) ha llegado a un punto de inflexión. Las aseguradoras ahora están examinando más de cerca las posturas de seguridad de los asegurados, presionando a los CISO y ejecutivos para que inviertan más en herramientas de defensa y potencialmente enfrenten primas más altas.
Todas las miradas estarán puestas en la agencia del gobierno federal de Estados Unidos encargada de proteger la infraestructura crítica y liderar la política de ciberseguridad: la Agencia de Seguridad de Infraestructura y Ciberseguridad, que se tambalea después de un año de recortes masivos de fuerza laboral y alianzas debilitadas con la industria privada. La capacidad de CISA para adaptarse y liderar será fundamental para salvaguardar la seguridad nacional y la infraestructura crítica.
Pero esto es sólo un adelanto de lo que ocurrirá en 2026. A continuación presentamos una mirada más profunda a estas y otras tendencias y cuestiones cibernéticas críticas a tener en cuenta este año:
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